Hola soy Yoli. Tengo 30 años y hace unos 8 me diagnosticaron una enfermedad llamada "Glomerulonefritis Mesangial por Iga". Consiste en la pérdida progresiva de la funcionalidad de los riñones debido a la inflamación de los glomérulos (cavidades internas por las que se filtra la sangre). Dicha inflamación es producida por la filtración de proteínas. Ese es uno de los síntomas principales de esta enfermedad: la presencia en grandes cantidades de proteínas y sangre en la orina.
No es una enfermedad que se pueda curar sino que es progresiva... Puede ser que dentro de 5, 10, 15, 20 años (no se sabe cuantos) tenga que acudir a diálisis... En Febrero de 2009 terminé un tratamiento con corticoides que duró 9 meses...
Este tratamiento se supone que ha servido para parar el deterioro rápidamente progresivo que sufrían mis riñones y en consecuencia alargar el tiempo de vivir sin diálisis.

Para mejorar mi salud y mi tensión arterial debo perder peso, aumentado en casi 10 kilos por la cortisona (añadidos a los 15 que ya tenía de más)...
Para eso hemos creado este blog.

Para ayudar.

lunes, 9 de noviembre de 2009

AL DESCUBIERTO...



Después de un mes sin escribir... Un mes malo en referencia a la dieta... Unas semanas duras... No por pasar hambre, sino por lo contrario, por comer más de lo que hubiera debido... Ha salido a la luz un problema que llevo arrastrando hace unos 7 años...
No estoy muy segura de querer contarlo abiertamente, aquí, y que cualquiera me pueda leer... Más que nada porque hay un par de personas que se que me leen a las que me hubiera gustado contárselo en persona pero ya que no se ha dado la oportunidad me despellejaré escribiendo y cuando pueda hablar con ellos cara a cara les explicaré de mi propia voz, todo, con lujo de detalle...
Me remonto al año 2002 más o menos, no lo recuerdo con exactitud... Mi situación, mi vida, se basaba en ir a trabajar mañana y tarde y al salir irme a casa a esperar que llegará la hora de dormir para llegar el día siguiente, un nuevo y repetitivo día...
Mi novio, Tony, vivía aún en su pueblo, en Tarifa. Mis únicos amigos por aquel entonces eran Mon y Mayte, ya que hubo unos malos entendidos con el resto de la pandilla y dejamos casi de hablarnos. La relación con ellos, principalmente se basaba en Hola y Adiós.
Por todo ello me pasaba casi todos los días de la semana en casa, exceptuando algún sábado o algún domingo que quedaba con mi pareja de amigos para salir a cenar o al cine o de marcha.
Creo que algunas personas llegaron a pensar que estaba pasando una depresión , incluso Gaspar me solía decir muy habitualmente que saliera a la calle que iba a acabar oliendo a casa...
Yo, para pasar las tardes, al salir de la oficina me paraba en algún supermercado a comprarme unas pipas, o unas patatillas...
Ahí comenzó todo. Se convirtió en una rutina para mi. Comprarme porquerías para al llegar a casa merendar mientras veía la tele e incluso para comer a altas horas de la noche cuando, la mayoría de ellas, no podía dormir...
Llegué a tener que esconderme la comida en mi armario por vergüenza o por miedo a que me echaran la bronca, ya que mi peso subía y subía...
E ahí el gran secreto.
Secreto que hace unas semanas decidí contar a una persona de confianza, a Tony.
Ya os podéis imaginar... Al pobre, al principio, le asusté ya que fué entrar por la puerta que llegaba de currar a las 22:00 y le dije: Nene tengo que contarte una cosa. Mi cara debía ser un poema y mi voz no salía. El nudo en la garganta no me dejaba expresarme. Y claro, él se asustaba cada vez más y no paraba de preguntarme ¿qué pasa? ¿pero qué pasa?... Al final, después de unos minutos en los que las lágrimas hacían acto de presencia, se lo conté... Le dije que hacía varios días que me tiraba la tarde comiendo (él estaba trabajando y yo sola en casa) o que en vez de comer lo que me tocaba, siguiendo la dieta de las mini-raciones, me iba al Mc Donalds a comprarme un menú.
Hecho que me ha demostrado que el balón intragástrico no era lo que yo esperaba... Me cabe más comida de lo que en teoría te hacen creer...
En fin, que después de contárselo, después de abrazarnos y de tranquilizarme, decidimos que debía contárselo al endocrino, al cual una semana antes le había mentido al anular una cita con él diciéndole que se me hacía imposible acudir a ella, cuando era mentira... Tenía miedo a la báscula y a que se revelara que había algún problema.
Pues bien, le escribí un e-mail, vía por la que me comunico con él muy habitualmente y método por el cual me veo capaz de decir cosas que en persona sería incapaz (por ejemplo con mi padre, gracias al blog, consigo decirle cosas que en persona no me atrevo)
Le expliqué todo lo que me pasaba. Esperé con ansia su respuesta. A la mañana siguiente al llegar a la oficina fue lo primero que hice, mirar mi correo. Y ahí estaba, su e-mail repuesta.
Me sorprendió bastante:

Hola Yolanda,
Lo primero que tengo que decirte es que reconocer el problema y tener el valor de contarlo es el primer (e imprescindible) paso para poderlo superar. Lo que tienes es un trastorno de conducta alimentaria con un perfil bulímico (terminar de ponerle el apellido depende de algunas cosas como si tienes conductas purgativas - vómito inducido, o si alternas con fases de rechazo de la comida), pero básicamente el trastorno es el mismo: existe una pérdida de la capacidad de control sobre la ingesta motivada por un nivel alto de ansiedad. Lo que puede originar esa ansiedad es variable de unas personas a otras: insatisfacción por la imagen corporal, baja autoestima, algún conflicto emocional, laboral, económico, de pareja, etc...

En la próxima visita después de este e-mail, le expliqué todo pero no consiguió descifrar el fondo del problema. Primero que no vomito, le tengo pánico, aunque lo intenté alguna vez, hace años, y lo conseguí pero lo pasé tan mal que ni lo volví a intentar. Segundo que no tengo ningún rechazo a la comida, sino todo lo contrario, una especie de adicción, aunque solo a las de más contenido calórico. Y tercero que no tengo ningún problema ni laboral, ni sentimental, ni de baja autoestima, ni económico, aunque después de esta intervención con la introducción del balón y pago al momento, mi economía es casi nula...
No hemos conseguido averiguar de donde viene este trastorno...
Pero me ha recetado unas nuevas pastillas para parar esas crisis de ansiedad en las que me da por comer. Las pastillas son de Paroxetina, un antidepresivo, y con las cuales mi apetito a disminuido bastante, una de sus principales acciones. Comentar que no padezco ninguna depresión ¿eh? son pastillas utilizadas en estos casos, como una especie de ansiolíticos...
Y que sueño que dan, madre mía!!!!! me duermo por las paredes...

Como dice mi amiga Mayte, el que haya llegado a leer hasta aquí se merece un premio!!! jajaja

Perdón por lo pesada que se os ha podido hacer esta entrada pero es que un mes da para mucho jejeje

PD: Durante este último mes mi peso habrá descendido apenas un par de kilos, pero espero que a partir de ahora vaya disminuyendo con más facilidad...


4 CONSEJOS:

Lilian dijo...

Yoli, ha sido una entrada muy seria, difícil e importante escribirla. Te has asincerado. Realmente creo que hay una parte de esa entrada que si comprendo, pues la soledad es muy traicionera (Yo tuve un tiempo de soledad algo extraña). Todos necesitamos estar arropados, pero cuando uno no se siente así y no es una persona fuerte, necesita que haya alguien ahí. Dícese que cuando uno no tiene fuerzas debe sacarlas de donde sea. Motívate por conseguir tu reto. Demuéstranos a todos lo que vales y lo que eres capaz de conseguir. De las pocas veces que hemos coincidido, me has dado una apariencia de chica dulce pero pisando fuerte con tus tacones. Creo que en "aquel momento" tenías que haber pedido ayuda y no haberte reprimido. Pero ahora no estamos para recordar. Yoli, demuestrate a tí misma de lo que puedes, y no me hagas cambiar de opinión, Yoli pisando fuerte con sus tacones... como la canción de Alejandro Sanz, pisando fuerte, pisando fuerte!!!

Lorraine dijo...

Bufff Yoli, te he leído con el corazón en un puño. Realmente lo que cuentas debe ser durísimo, y aún así aquí estás, dando la cara en el vasto mundo internauta, y dando la cara a la gente que te rodea, sobretodo la gente más importante en tu vida... Lo cual demuestra que a pesar de que tienes tus debilidades (como las tenemos TODOS sin excepción) eres una persona de gran carácter y fortaleza. De verdad que te admiro muchísimo, estás ante un problema, lo miras de frente y decides luchar, no esconderte ni huír. Estoy segura que mucha gente coincidirá conmigo ;)
Muchísimos ánimos, como siempre, y sobretodo me alegro de leerte de nuevo, ya empezaba a preocuparme! Besitos mallorquines desde Mallorca!!
P.D. Ahora que estoy en la isla, quizá un día podemos hacer un café con Cati :)

Cati dijo...

Yoli,llevaba mucho días sin leer nada, y ahora mismo acabo de leer tu entrada.
Me siento muy culpable, ya que estando tan cerca parece que nos tenías muy lejos (me refiero a tu padre y a mí).
Creo que en muchos momentos de mi vida me he ocupado y preocupado más de mis problemas que de los de los demás (y esto me duele).
LO SIENTO MUCHO Yoli.
Espero que nunca más vuelvas a sentirte sola. Te quiero mucho.
Ah y le tomo la palabra a Lorraine para que tomemos un café juntas.

E. Maria dijo...

Copio y pega del mensaje escrito en "la vida de Yoli":

Cati, sé que la cosa no va conmigo, pero, me gustaría opinar respecto a esto:

La entrada que hice en el blog de "Mi dieta y salud" de Yoli, era especialmente para que todo el mundo que la quiere, supiera que estas cosas ocurren incluso en las mejores familias, y que no es cuentión de culpas ni de sentirse culpable... La adolescencia es una etapa complicada.

Cati, Yoli te adora, y cuando es así, será porque no lo has hecho tan mal :-)Todo lo contrario...

Además, ahora Yoli ha madurado y eso le ha permitido dar un paso más y abrirse al mundo que le rodea, pero en aquellos momentos, era todo lo contrario, ella no deseaba contar nada por vergüenza, miedo, por no saber exáctamente que estaba ocurriendo o cómo expresarlo, o un poco de todo,(de esta manera no podia nadie echarle una mano...)

Lo importante no es lo que dejamos atrás (el trabajo interno y externo de uno mismo... el sufrimiento también es aprendizaje), sino lo que hemos sembrado y la buena cosecha que obtenos de ello.

Un besito a las dos!!!!!!