
Foto: Ayer con mi ahijado Ramón
La semana pasada se me olvidó publicar la visita con mi nefróloga (médico del riñón). Salí bastante contenta y con grandes esperanzas.
A pesar de que en la analítica de orina de 24 horas se sigue reflejando una pérdida de proteínas considerable, es bastante menor a la de hace un par de años. Según la médico, cree que si sigo así, perdiendo peso y cuidándome, la analítica llegará a salir mejor aún :D
Se sorprendió mucho al verme después de 4 meses. Me llenó de piropos y me dijo lo mismo que otra gente: que me ven guapísima, sobretodo de cara :) y a pesar de yo decirle que mucha gente también me nota mucho mejor físicamente, bastante deshinchada, yo no me lo notaba mucho, aunque la ropa no engaña... Y la cinta métrica tampoco, dijo ella: -Así que voy a medirte-
- 16 cm menos de perímetro braquial (de tripa, en otras palabras jejeje)
- 5 cm menos del perímetro del brazo.
Ahí si fui consciente de la gran mejoría. (Ella se reía a carcajadas...)
También he vuelto a visitar al endocrino, y a pesar de que pensaba que en estas semanas sin ir habría cogido algún kilillo, no lo he hecho. Me he mantenido en mi peso... Eso me ha alegrado ya que, como conté en una entrada anterior, he pasado mucha ansiedad y por ello he comido más de lo que hubiera debido, bastante más. Aunque no me refiero a cantidades grandes sino a comidas muy calóricas, recetas ricas jeje
Pero desde el lunes, por nonagésima vez en mi vida, me he vuelto a concienciar. Con mi vida de altibajos, de voluntad y debilidad enfrentadas... Soy así. No consigo que llegue ese día en el que mi sentido común gane a mi débil fuerza de voluntad para que me deje vivir tranquila.
Ayer martes fuimos a hacer la compra semanal en la que el carro iba lleno de comida sana, naranjas, mandarinas, plátanos, verduras varias, ensaladas, yogures 0% (así se llaman ahora jeje), pavo y pechugas de pollo. Pero de lo que más me cuesta olvidarme es de la coca-cola. Pero eso sí, coca-cola Zero. Ah, y compramos un caprichito para dárnoslo muy de vez en cuando y en cantidades pequeñas, turrón de chocolate Suchard jajaja
Los mamones te lo ponen ahí, frente a la sección de frutas y verduras... ¿y quien se resiste? joé!!!!!
También he retomado, después de varias semanas, el gimnasio. ¡¡¡Y que bien va!!! Como lo nota la báscula...
Tuve una pequeña charla telefónica con mi papi, el cual me llamo nada más leer la entrada de "Al descubierto" (donde conté aquello de mis ingestas a escondidas). Él era uno de los que me refería cuando escribí que me hubiera gustado contárselo de mi propia voz y con todas las explicaciones y dudas que le pudieran entrar, pero no se si en esos momentos me hubiera atrevido...
Me dijo que no me preocupara tanto, que a todo el mundo le pasa como a mi, que a todos nos gusta comer lo prohibido. Supongo que me lo decía pensando que yo estaba afectada y mal psicológicamente, con miedo a que entrara en alguna depresión o algo parecido. Pero no. Supongo que le tranquilizaría oírme, oír la manera de hablar y de contarlo, a veces riéndome de mi misma.
Me hizo mucha gracia una pregunta que me hizo: -¿cuando venías a casa a dormir también te escondías la comida en el armario como en casa de mamá?- jajajaja Él todo preocupado por no haberse dado cuenta nunca... Pero normal, en su casa no escondía comida porque no tenía la ocasión de comer sola ya que siempre había alguien en casa... Al contrario que en la de mi madre, que casi siempre estaba sola, quitando las noches.
A pesar de que en la analítica de orina de 24 horas se sigue reflejando una pérdida de proteínas considerable, es bastante menor a la de hace un par de años. Según la médico, cree que si sigo así, perdiendo peso y cuidándome, la analítica llegará a salir mejor aún :D
Se sorprendió mucho al verme después de 4 meses. Me llenó de piropos y me dijo lo mismo que otra gente: que me ven guapísima, sobretodo de cara :) y a pesar de yo decirle que mucha gente también me nota mucho mejor físicamente, bastante deshinchada, yo no me lo notaba mucho, aunque la ropa no engaña... Y la cinta métrica tampoco, dijo ella: -Así que voy a medirte-
- 16 cm menos de perímetro braquial (de tripa, en otras palabras jejeje)
- 5 cm menos del perímetro del brazo.
Ahí si fui consciente de la gran mejoría. (Ella se reía a carcajadas...)
También he vuelto a visitar al endocrino, y a pesar de que pensaba que en estas semanas sin ir habría cogido algún kilillo, no lo he hecho. Me he mantenido en mi peso... Eso me ha alegrado ya que, como conté en una entrada anterior, he pasado mucha ansiedad y por ello he comido más de lo que hubiera debido, bastante más. Aunque no me refiero a cantidades grandes sino a comidas muy calóricas, recetas ricas jeje
Pero desde el lunes, por nonagésima vez en mi vida, me he vuelto a concienciar. Con mi vida de altibajos, de voluntad y debilidad enfrentadas... Soy así. No consigo que llegue ese día en el que mi sentido común gane a mi débil fuerza de voluntad para que me deje vivir tranquila.
Ayer martes fuimos a hacer la compra semanal en la que el carro iba lleno de comida sana, naranjas, mandarinas, plátanos, verduras varias, ensaladas, yogures 0% (así se llaman ahora jeje), pavo y pechugas de pollo. Pero de lo que más me cuesta olvidarme es de la coca-cola. Pero eso sí, coca-cola Zero. Ah, y compramos un caprichito para dárnoslo muy de vez en cuando y en cantidades pequeñas, turrón de chocolate Suchard jajaja
Los mamones te lo ponen ahí, frente a la sección de frutas y verduras... ¿y quien se resiste? joé!!!!!
También he retomado, después de varias semanas, el gimnasio. ¡¡¡Y que bien va!!! Como lo nota la báscula...
Tuve una pequeña charla telefónica con mi papi, el cual me llamo nada más leer la entrada de "Al descubierto" (donde conté aquello de mis ingestas a escondidas). Él era uno de los que me refería cuando escribí que me hubiera gustado contárselo de mi propia voz y con todas las explicaciones y dudas que le pudieran entrar, pero no se si en esos momentos me hubiera atrevido...
Me dijo que no me preocupara tanto, que a todo el mundo le pasa como a mi, que a todos nos gusta comer lo prohibido. Supongo que me lo decía pensando que yo estaba afectada y mal psicológicamente, con miedo a que entrara en alguna depresión o algo parecido. Pero no. Supongo que le tranquilizaría oírme, oír la manera de hablar y de contarlo, a veces riéndome de mi misma.
Me hizo mucha gracia una pregunta que me hizo: -¿cuando venías a casa a dormir también te escondías la comida en el armario como en casa de mamá?- jajajaja Él todo preocupado por no haberse dado cuenta nunca... Pero normal, en su casa no escondía comida porque no tenía la ocasión de comer sola ya que siempre había alguien en casa... Al contrario que en la de mi madre, que casi siempre estaba sola, quitando las noches.
En definitiva, aquí sigo haciéndole frente a mi tan escondida fuerza de voluntad.
Ánimo Yoli, que tú puedes!!!! jejeje
